Aparecen enanitos o duendes enanos en las inmediaciones de la Fuente Vieja de la Real Villa en la provincia de Segovia

Estos simpáticos duendes de la tipología enana o enanitos han sido documentados por primera vez desde el Siglo XV en las inmediaciones de la Fuente Vieja, lugar mágico de la real villa de Martín Muñoz de las Posadas en la provincia de Segovia. Reino de Castilla y León. (España)

El artista Benji Santos Celemín ha documentado su existencia actualmente tras un minucioso estudio fotográfico con lo que queda certificada la existencia real de estos seres diminutos del tamaño aproximado o un poco más grande de un ratón de campo.

Aún no se han registrado sus costumbres ni su forma de alimentación, que será investigada para conocer más y mejor a estos seres. No queda excluída la existencia de estos duendes o enanitos en otros entornos próximos la localidad segoviana.

Según el artista, también se han registrado avistamientos de estos seres mágicos en los días anteriores en la capital segoviana. Los duendecillos que debían ser de la misma especie se dedicaban a dejar regalos por las calles de la capital.

La Fuente Vieja es un lugar mágico a los pies de La Boca del Lobo en la real villa de Martín Muñoz. Lugar por el que se dice que pasan pasadizos secretos hasta el centro de la localidad y hasta el Palacio del Cardenal Espinosa.

Esperemos que disfruten de las instantáneas. Un cordial saludo.

Enanitos en la ciudad de Segovia. Reino de Castilla y León. (España)

Aquí os dejo el testimonio gráfico de que durante el día de hoy se han divisado enanitos en diferentes localizaciones de la ciudad de Segovia en el Reino de Castilla y León en España, enanitos danzando por allí. Parece ser que van dejando regalos a su paso. Sólo hay que saber verlos. A los enanitos y a los regalos. Buenas noches.

¿Alguien me podría decir qué es eso?. ¿Una flor? ¿dos flores?. En la calle yendo para casa. ¡Anda ya!
Y crecen los enanitos en la ciudad…
Recoge que te recoge palitos de madera…
Aquí le saqué escondiéndose..
Parece mentira pero no me vio durante un rato…
Duende de peregrinación en el acueducto…, ¡Qué monada!
Son una cucada de pequeños…
Ahí se le ve el tamaño…es tan pequeño como un ratón…
Día nublado, día de lluvia..
Los enanos dejan regalos por la calle…solo hay que saber verlos…

Poema “Donde ya no había nada”. Autor: Benjamín Santos Sáez. 21 de Marzo, Día Internacional de la poesía 2020

Título: Donde ya no había nada

En lo hondo del bosque, donde no hay camino, se encuentra el destino.

Y la suerte está echada.

Y las hadas recostadas, camufladas en las flores, repiten cantares.

El espíritu del bosque, a quien todos conocen, con honda tristeza, entrega las llaves, de un portal encantado.

Un tesoro escondido, a los pies de la gran montaña.

Un palacio con dos torres, una fuente embrujada.

Una ninfa llorando, derramando sus lágrimas.

Un manantial que retoña, donde ya no había nada.

Unos duendes suspiran, admirando las ruinas.

Una voz que escuchaban, susurrando la reina, su corona partida, un anillo tallado, una fecha pasada.

Recordando en silencio, un amor del recuerdo.

Una rana encantada, saltando hacia el agua.

Y en el fondo, unas algas, sus reflejos miraba, la diosa Pomona estusiasmada.

Unas nubes moradas, ocultaban la luna, que su cara mostraba.

Y en el fondo del mar, que una vez hubo, un pequeño barco, su madera podrida, y una vela engarzada.

Unos peces azules, que nadan en el agua.

Un gran puente romano, y su piedra desgastada.

Un pozo sin fondo, y un sol añadido, que resurge de abajo.

Y la luna admirada, le concede un deseo.

Donde ya no había nada, resurge el recuerdo.

De un amor caminado, que un destino pasado, olvidado destierro, enterrado en la arena.

Y las hadas del bosque, que despiden bondad, le conceden consuelo.

La Gran Diosa madre, con un libro en sus manos, repite un poema, que las hadas aprenden.

Sus memorias pequeñas, sus alas agitan, en el aire suspenden, este cuento cantado, que sus voces agudas, elevan al cielo.

Donde ya no había nada, un grandioso recuerdo, que la Diosa Locura enterró para siempre.

Y en lo hondo del bosque, el silencio reinaba.

Acabada la noche, un gran sueño dormido, junto a un árbol mágico, que la sombra le daba.

Un gran monstruo, allí abajo, lo devoraba.

Y las hadas del bosque, y su tristeza allí estaban.

Donde no hay camino, yacía la nada.

Un charco, reflejo del sol, en el agua.

Sugiere el camino, cuya llave se aprende, y atraviesan las hadas, y los seres del bosque, que junto a ellas habitaban.

El tesoro escondido, lo regala la reina, la corona partida, y el anillo tallado, su recuerdo olvidado, en lo hondo del bosque, donde ya no había nada, ahora habita el azar.

Le concede un deseo, un bonito recuerdo, y los faunos le engañan.

Donde ya no había nada.

Un bruja enfadada, que conjuraba, un hechizo lanzaba.

Mientras, una doncella en palacio, una fiesta celebraba, con la reina triste, en su trono sentada.

Y en el bosque encantado, los animales huían, porque el fuego les quemaba.

El Gran Viento del Norte, con todas sus fuerzas soplaba.

Y los árboles, sus ramas agitaban.

De una tormenta, el agua resbalaba, y el fuego se apagaba.

El Ave Fénix, de las cenizas que quedaron, resucitaba.

Y donde no había nada, la Diosa Pomona esperaba.

Primero a un joven, y luego a una anciana, que allí le contaba esta historia, de la que se enamoraba.

Y donde no quedaba ya nada, el príncipe, la rana que saltaba, un abrazo le daba.

Su mirada triste, estaba ya consolada.

Y una ligera sonrisa, revivía de la nada.

Y al fin, los seres mágicos del bosque, la reina, las ninfas, los duendes, los animales, y todas las hadas, alegres se quedaban.

Donde ya no había nada.

Autor: Benjamín Santos Sáez. España, 26 de Mayo de 2018.

“Su mirada triste, estaba ya consolada. Y una ligera sonrisa revivía de la nada”. ( Benjamín Santos, 2018)